domingo, 12 de mayo de 2013

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Llegó mi día, el día en el que me di cuenta que yo no era feliz, que solamente sonreía, quizás para no molestar a los demás o quizás para convencerme a mi misma de que lo era. Me engañé, era feliz cuando lo peor que podía beber era el la coca-cola, cuando el único daño que me podían hacer era empujarme, cuando daba mi vida por llegar primera a la fila de clase, cuando mi gran amor era mi nenuco, cuando las lágrimas eran porque me habían descubierto en el escondite, cuando solo discutía con mi hermana, cuando mis padres eran los únicos que me decían te quiero.
Solamente hay una cosa en común entre el antes y el ahora, antes mis padres eran los únicos que me decían te quiero; ahora siguen siendo ellos los únicos que lo dicen de verdad.

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